Nuestros Pampinos

La trágica forma en que Humberstone se cerró representa el fin de un ciclo, que marcó para siempre el alma de sus habitantes. Por este motivo, este lugar es visitado en forma individual, pero también en forma colectiva, una vez al año en “La Fiesta del Pampino”, ocasión en que se rinde culto a la oficina, al tiempo del salitre y se logra mantener vigente la tradición presente en esta manifestación. Al observar a los asistentes a esta celebración, nos parece que necesitaran volver a este lugar para recuperar lo que les pertenece, recuperarse a sí mismos, rememorando su pasado a través de esta celebración, donde se mezcla la vertiginosidad del siglo XXI, con la añoranza y la nostalgia del tiempo que ya se fue, pero que permanece dentro de ellos, surgiendo una necesidad por revivir, por transmitir, por no olvidar, ya que si esto sucediera, nosotros, las generaciones actuales, nos iríamos olvidando, y entonces… ellos, los habitantes del desierto, se estarían perdiendo, lo que implicaría el término de su legado, y por ende la desaparición de la “raza pampina”, símbolo de toda su cultura. (Fuente: DIBAM)