Pampinos orgullosos por la valoración patrimonial y rescate de la cultura que surgió en las salitreras

Señalando que los avances en el sitio Patrimonio de la Humanidad Humberstone y Santa Laura, va más allá de lo esperado, por lo cual sienten gran satisfacción, se manifestaron los socios de las diferentes agrupaciones pampina, que asistieron a la Cuenta de Gestión de la Corporación Museo delo Salitre.

El encuentro, como es tradicional, se realiza en la oficina Humberstone y reúne a pampinos provenientes de las distintas agrupaciones salitreras y que en la actualidad residen  en Iquique y Arica.

 

TESTIMONIOS

 

LORENZA MUÑOZ Y SU ESPOSO CARLOS FUENTES, ambos de Mapocho. “Nos sentimos felices de estar en esta tierra pampina. No éramos de Humberstone, pero todo este sector era uno. Nosotros nos conocimos en la pampa y ya tenemos 58 años de matrimonio. Siempre recordando nuestra vida en las salitreras”.

 

SUSANA CARPIO, OFICINA LA SANTIAGO: “Me siento feliz en estas tierras, porque todos amamos la pampa. Cuando viví en La Santiago fui muy feliz. Nací en Aguadas y recorrí muchas oficinas. Le transmito esta historia a mis nietos, porque los pampinos queremos que todos reconozcan lo importante que fue la pampa para las familias que vivimos en las salitreras”.

 

CARMEN ALBARRACIN, Calicheras de Peña Chica. “Me fui pequeña de la pampa. Cuando estuve en Peña chica, jugaba no más y mirábamos a los adultos, sin preocupación de nada. Recuerdo que como éramos 10 hermanos, mi papá trabajaba mucho y mi mamá daba pensión. Por eso me gusta que la Corporación recuerde y valore lo que vivimos”.

 

CARMEN CAPETILLO,histórica dirigente pampina:“Esta asamblea la encontré muy buena, distintas a otras, porque hubo mucho entusiasmo y participación  de los socios. Me gustó como se desarrolló el encuentro y me voy contenta. Quedé muy satisfecha con la cuenta de gestión y acá está a la vista lo que se ha hecho”.

 

DAVID SOTO, Centro Hijos de Nebraska: “Nací en Granja, donde viví mis primeros años, luego estuve en distintas oficinas y trabajé en Victoria como administrativo. Cuando niño me llamaba la atención que uno mismo se podía hacerse los juguetes con tarros, latas y las cosas que había en las salitreras. Éramos muy ingeniosos. Y esa práctica siempre fue así: los padres le hacían los juguetes a sus hijos. Por todos esos recuerdos, participo en la agrupación, porque queremos mantener viva la memoria pampina”.